Hablando de béisbol

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José Lobatón gana helados con jonrones

Chicago.- Cuando no se es un pelotero de jerarquía, ni de mucha trayectoria en Grandes Ligas se está sujeto a los designios de aquellos que si tienen cierto estatus y experiencia en el máximo nivel.

 

Debido a esa ley no escrita a José Lobatón le han impuesto algunas restricciones dentro de los Rays de Tampa Bay.

 

El receptor venezolano, adicto a los helados, le han controlado la dosis de sus gelatos. Una cuestión que comenzó como una prevención por parte de su propio compañero, Luke Scott, y que después contó con el aval del resto, solo por fastidiarlo.

 

“El año pasado me la pasaba comiendo mucho helado en el estadio, en el clubhouse, entonces uno de los muchachos (Luke Scott) me dijo: “oye, no quiero que tu vayas a engordar. El helado ese te hace mal”.  Yo le dije que si yo trabajaba lo suficiente el helado no me iba a engordar ni nada, pero entre los muchachos quedaron que no me iban a dar más helados en el estadio. Entonces pasó cierto tiempo, como un mes, y se pusieron de acuerdo para que cada vez que yo diera jonrón me iban a servir un helado”, contó Lobatón en su última visita a Chicago, en la que tuvo ración doble, ya que conectó dos cuadrangulares en la serie de tres encuentros.

 

La adicción del careta por los helados data de su infancia, en la que hasta su madre le advertía de lo dañino que podía ser para su organismo el abuso de comer tantos helados, por lo que en ocasiones, más allá de sus propias limitaciones económicas, le restringía a José su preciado placer.

 

“De pequeño me gustaba pero a mi mamá no y era nada más que los fines de semana, cuando teníamos dinero para ir al centro a comprar helado. Pero como a veces durábamos tantos días sin comer helado, ya que no teníamos el dinero para comprarlo, cuando comía quería comerme dos o tres. Una vez hasta lo aburrí, porque lo comí tanto que me cayó mal”, contó el venezolano.

 

Ahora que el dinero no es problema para que Lobatón se dé su gusto y compre sus gelatos Talenki, con sabor a coco, solo tiene la limitante que le han impuesto sus compañeros y que no solo va con su producción de cuadrangulares.

 

“Este año en el spring training di un jonrón, pero en ese mismo juego dejé ir una bola y prácticamente eso sirvió para que el otro equipo hiciera un rally. Entonces no me dieron el helado por eso. Si doy un jonrón y hago algo malo a veces no me lo dan, por eso siempre trato de que me lo den apenas llegué al clubhouse”, contó el receptor, quien en lo que va de campaña ha disparado dos cuadrangulares, uno de ellos bateando a la derecha, el primero que da en Grandes Ligas desde ese lado del home plate.

 

El poco tiempo que a veces tiene para comerse su helado cada vez que conecta un jonrón no es del todo un inconveniente para el venezolano, a quien no le gustan esos con sabor a dulce de leche.

 

“Depende del momento, porque la vez pasa yo creo que fui el primer bateador del inning y no había out. El helado prácticamente al yo sentarme ya lo tenían servido, aunque no me lo comí completo en eso momento, me lo comí hasta la mitad, pero ya en el siguiente inning me lo terminé de comer”, explicó, para luego completar: “Esta vez cuando llegué ya había un out y mientras me cambiaba y todo eso los muchachos me dijeron que no me iban a dar el helado, porque estaba bastante frío, mejor un chocolate caliente. Yo les dije que quería mi helado, que no me importaba que estuviera frío. Pues me dieron mi helado, pero me lo comí el inning siguiente”.

 

Para Lobatón todo estos que ha estado envuelto en su gusto con los helados es algo simpático, una tradición más dentro de un equipo caracterizado por hacer cosas fuera de lo común.

 

“Me gusta todo lo que el equipo inventa, porque inventa demasiadas cosas y te hace sentir como confiado. Para mí esto del helado es una tradición y todo el mundo tiene que ver con eso”, dijo Lobatón.

Nota publicada en el diario Líder en Deportes


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Wellington Castillo confiado con su arranque ofensivo

Chicago.- Los Cachorros de Chicago siempre tuvieron definido su plan para llevar con calma y sin prisa el proceso de desarrollo de Wellington Castillo, a quien sabían le iban a entregarle, en el momento indicado, la responsabilidad de ser su cátcher titular.

 

Pero a veces, el receptor dominicano no entendía qué era lo que estaba esperando su organización, que le permitió debutar en Grandes Ligas en el 2010, cuando apenas tenía 23 años de edad.

 

Sin embargo, Castillo supo controlar su ansiedad y el deseo de comerse al mundo, hasta que finalmente en este 2013 los Cachorros le entregaron la titularidad en la receptoría.

 

“Le doy gracias a Dios por estar aquí, con la posibilidad de jugar todos los días. Tengo la responsabilidad de enseñarle a ellos lo que puedo hacer”, dijo el careta, quien agregó: “A veces te ponen en esa situación –en la que no te dan la oportunidad de una vez- y no entendemos en el momento lo que ellos quieren hacer con nosotros, ni los planes que tienen. Pero ahora uno sabe por qué lo hacen y que eso fue lo mejor para uno”.

 

En las últimas tres temporadas, Castillo estuvo como el segundo y en ocasiones hasta de tercer cátcher de los Cachorros, viendo actividad de vez en vez. Eso le permitió aprender más del juego, de la liga, a desarrollarse hasta ese nivel que el equipo quería para entonces confiar definitivamente en él y darle esa oportunidad de jugar a diario y mostrarse al máximo.

 

“Fue un proceso difícil, pero ahora me doy cuenta que valió la pena, porque gané mucha confianza con esa experiencia. Aprendí que este juego es más mental que físico, que van a venir buenos y malos momentos y hay que tener la mente preparada para que cuando los malos momentos vengan no te afecten, tanto en tu vida personal como dentro del terreno de juego, y hacer lo que tu sabes hacer”, dijo Castillo, quien agradece las lecciones que le dieron durante ese proceso de aprendizaje figuras de los Cachorros, como Kerry Wood, Ryan Dempster y, desde luego, Alfonso Soriano.

 

En las primeras dos semanas de la campaña, el ex prospecto número uno de la organización, ahora de 26 años de edad, ha ratificado el movimiento del equipo y ha correspondido a la confianza entregada, en especial por la producción que ha mostrado con su ofensiva.

 

“Estar así y comenzar así la temporada es muy positivo, te da mucha confianza a la hora de ser uno de los líderes,  de tener esa gran responsabilidad y ser uno de los jugadores que puede echarse el equipo al hombro”, expresó Castillo, quien en nueve encuentros jugados en este 2013 batea para .364, con dos dobles, un jonrón, cuatro carreras remolcadas.

 

“Yo sé que la directiva cree mucho en mí, que yo puedo batear y que yo puedo defender. Ellos dicen que no hay muchos cátcher así en Grandes Ligas”, agregó.

 

Ese inicio ofensiva ha aumentado las expectativas del equipo con él.

 

“Siempre hemos sabido que es un gran bateador. Es un muchacho que aún se está desarrollando y que tiene mucho para darnos y ayudarnos. Él es una de las piezas en las que nosotros confiamos para producir en el futuro”, dijo Dale Sveum, manager de los Cachorros.

 

Para el careta no todo es su ofensiva, pues sabe que como receptor tiene que manejarse y desempeñarse de forma segura y solvente detrás del home plate.

 

“Es un trabajo muy difícil, porque tienes que dividirte en dos parte. Poco a poco he aprendido, porque a veces me llevaba la parte ofensiva a la defensiva y fallaba, porque a la hora de llamar los juegos, de catchear tu tienes que estar enfocado en el juego y saber el plan de pitcheo que vas a tener contra ese equipo”, expresó.

 

El coach de banca de los Cachorros Jamie Quirk, quien fue receptor de Grandes Ligas, no duda que el dominicano llegará al estrellado y cumplirá con las expectativas que en él tiene el equipo.

 

“Él es un muchacho que trabaja mucho, que siempre pregunta para ver cómo hacer las cosas mejor y desarrollarse más detrás del home. A veces ese desarrollo se tarda más en algunos peloteros, pero él tiene la disposición y no tendrá problemas para ser una de las figuras grandes de este equipo en los próximos años”, dijo Quirk.

Publicado en Espndeportes.com


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Marco Scutaro busca su ritmo ofensivo

Chicago.- Comenzar con su ofensiva caliente una temporada no ha sido una característica en la carrera de Marco Scutaro, por lo que no debe haber sorpresa en cuanto al lento inicio que está teniendo el segunda base de los Gigantes de San Francisco, en este 2013.

En sus 12 campañas en Grandes Ligas, el venezolano se ha distinguido por ser un jugador que va ajustando y alzando el nivel de su ofensiva a medida que va transcurriendo la zafra. Sus registros así lo demuestran, ya que en abril batea para .256, en mayo para .264, en junio para .279, en julio para .275, en agosto para .273 y en septiembre para .298.

Aunque conoce esa realidad, Scutaro no le tiene una respuesta lógica para poder explicarla, pero prefiere que sea así en lugar de comenzar caliente y terminar frío, ya que “la última impresión es la más importante, porque todo el mundo siempre se acuerda de lo que hiciste en septiembre o en octubre”, dijo.

Para lo que si tiene una explicación coherente el venezolano es para describir las causas que en este inicio de campaña han influido en su bajo rendimineto con el madero.

“Simplemente me perdí en la cuestión del timing y como el bateo es un feeling, ese feeling a veces se te va de vacaciones y no te avisa cuando regresa. Pero ya me he sentido mejor en los dos últimos juegos”, dijo Scutaro, en el Wrigley Field de Chicago, donde los Gigantes están disputando desde ayer una serie de cuatro encuentros ante los Cachorros.

Un factor que produjo esa pérdida en el ritmo ofensivo del venezolano, antes de iniciar la campaña, fue la molestia que sufrió en la parte baja de la espalda, al final del spring training. Por esa situación tuvo que estar alejado de la acción por unos días.

“En la penúltima semana del spring training se me trancó la espalda, fue algo en la espina dorsal, en la que sentí un pinchanzo. Pero ya con tratamiento me he sentido mejor. Eso si me perjudicó por algunos días, aunque no quiero poner eso como excusa, pero después de eso no sentía la fuerza suficiente en la cadera y de ahí creo que vino el mal habito que tengo ahorita en la mecánica”, explicó Scutaro.

El segunda base y segundo bate de la alineación de San Francisco no deja de preocuparse por su situación, pues como atleta y competidor que es se exige el máximo.

“Cuando las cosas no están saliendo bien te preocupas y trabajas extra. Todo es cuestión de hacer los ajustes. Este juego se trata de ajustes y es lo bonito del beisbol, porque uno siempre tiene que estar buscando el ajuste y la comodidad”, expresó.

En los nueve juegos en los que ha visto acción esta campaña, Scutaro acumula promedio al bate de .235, producto de ocho hits en 34 turnos; además ha conectado un doble y ha impulsado dos carreras.

Un aspecto llamativo y que bien pudiera interpretarse como una señal positiva para que más temprano que tarde los Gigantes cuenten con el Scutaro de final de 2012, en el que fue baluarte en la clasificación y posterior coronación del equipo en la Serie Mundial, es que el venezolano está poniendo la bola en juego y que no ha fallado ninguno de los swings que le ha hecho a los pitcheos que han estado en la zona de strike.

“La cuestión es poner la bola en juego, pero conectarla bien al mismo tiempo, lo que yo no había estado haciendo. Había tenido buenos pitcheos para batear pero por alguna razón mi swing no estaba ahí, pero ya considero que en los dos últimos juegos me he sentido mejor y como siempre he dicho, esto no es un spring, es un maratón y la cuestión es seguir trabajando y seguir positivo”, dijo Scutaro, quien se ganó un contrato por tres temporadas y 20 millones de dólares, tras haber sido el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, en el 2012, un año que describió como “una bendición de Dios”.

Publicada en Espndeportes.com


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Héctor Giménez le cumplió la promesa a su padre

Chicago.- A los 13 años de edad, cuando apenas se desarrollaba como pelotero amateur en su natal Chivacoa, Héctor Gimémez le hizo una promesa a su padre, también del mismo nombre y quien nunca la olvidaría

“Papá, cuándo esté en Grandes Ligas te voy a llevar para que me veas jugando allá y te sientas orgulloso de mí”, le dijo Giménez a su padre, un domingo, luego de un juego que el jovencito disputó en el pueblo del estado Yaracuy, en el que creció.

Hace unos días, luego de 17 años de esa promesa, el receptor de los Medias Blancas de Chicago la cumplió.

“Recuerdo que él era solo un niñito y cuando me lo dije no le hice mucho caso, porque sabía lo difícil que eso era, pero con el paso del tiempo me iba convenciendo de que si iba a ser posible y hoy estoy aquí con él, viéndolo jugar en este beisbol, que es el mejor del mundo. Para mí es un sueño así como lo es para él. Me siento muy orgulloso de esto y de tener a un hijo como él”, dijo el señor Héctor, en el U.S. Cellular Field de Chicago, donde asistió el pasado sábado, en el primer encuentro en el cual actuó su muchacho esta temporada.

La emoción le brotaba por los poros al padre del receptor venezolano, quien hasta fue enfocado por la televisión de Chicago, cuando su hijo consumió su primer turno al bate de ese encuentro ante los Marineros de Seattle, y quien casi llora cuando, siendo entrevistado por la radio que transmite los encuentros de los Medias Blancas en español, vio a su primogénito remolcar su primera carrera en Grandes Ligas, con un elevado de sacrificio, ante Félix Hernández.

“Uno no puede describir lo que siente cuando ve a su hijo alcanzar su sueño. Uno siente algo muy grande en el pecho. Estoy muy orgullo y feliz de ver que él puedo hacer su sueño realidad y de cumplir esa promesa que me hizo. Él se merece todo esto, porque ha sido un hijo ejemplar y porque nunca se rindió con todas las cosas malas que le pasaron, con las lesiones y todo eso”, dijo don Héctor, quien estará en Chicago hasta el próximo mes.

Para Giménez también ha sido algo especial el tener la oportunidad de estar en las mayores, en donde esta campaña -su primera completa en las mayores- se desempeña como el backup en la receptoría de los Medias Blancas, y contar con la presencia de su padre en las tribunas.

“Yo no me acuerdo de la promesa, porque era muy muchachito cuando eso, pero si sé que mi papá siempre se lo decía sus amigos. Para mí es algo muy bonito el que él esté aquí conmigo viéndome jugar, porque sé que este también era su sueño”, contó el careta, quien debutó en Grandes Ligas, en el 2006 con los Astros de Houston, con los que tan solo jugó en dos encuentros. Posteriormente no regresaría al máximo nivel hasta el 2011, cuando en el spring training sorprendió y se ganó un cupo con los Dodgers de Los Ángeles. Luego a finales del 2012 subió nuevamente, pero ahora con los Medias Blancas, equipo que le ha dado la oportunidad en este 2013 de iniciar arriba y de mantenerse arriba durante toda la compaña.

En su carrera Giménez ha tenido que sortear dos difíciles pruebas. En el 2007 tuvo una lesión en el hombro derecho, que requirió una operación para repararle el labrum. Estuvo fuera del beisbol durante todo ese año. En el 2011 sufrió una lesión en su rodilla derecha, que lo alejó de la acción por dos meses

El venezolano se siente bendecido por esta oportunidad que Dios le ha dado y que le han brindado los Sox.

“No ha sido un camino fácil, pero nunca me rendí, siempre trabajé fuerte para llegar aquí y tener esta oportunidad. Le doy gracias a Dios y a los Medias Blancas por creer en mí. Ahora lo que queda es aprovechar esto al máximo y estar listo para cada chance que me den”, dijo Giménez.

Su padre también está listo para verlo triunfar y seguir derrumbando obstáculos.

“Sé que ahora es que vendrán muchas cosas buenas para él, porque de verdad se lo merece”, dijo don Héctor, quien agregó: “Él cuenta con todo mi apoyo y con mi bendición. Es un gran muchacho que se merece lo mejor”.

Publicado por el diario Líder en Deportes


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Carlos Villanueva es un perro viejo con trucos nuevos

Chicago.- Solo en una oportunidad durante su carrera, ya de ochos en Grandes Ligas, Carlos Villanueva había tenido el chance de comenzar una temporada como abridor, rol en el cual se desarrolló como lanzador, pero en el que apenas había actuado en 56 de sus 301 un encuentros en las mayores antes de esta campaña.

En ese primer chance que tuvo de pertenecer a la rotación de iniciadores de un equipo del máximo nivel, Villanueva no estaba preparado. Pues a sus 24 años de edad todavía estaba deslumbrado por el nuevo mundo que le ofrecía el estar en Grandes Ligas, con los Cerveceros de Milwaukee, que solo le permitieron hacer nueve aperturas en el inicio del 2008. En esos nueve encuentros registró marca de dos victorias y cinco derrotas, con efectividad de 6.43. Registros esos suficientes para relevarlo de su cargo y pasarlo nuevamente al bullpen.

Luego de cuatro temporadas, el dominicano recibe nuevamente una oportunidad para arrancar una campaña como parte de la rotación de abridores de un conjunto de Grandes Liga.  En esta ocasión con los Cachorros de Chicago.

Ahora sí, Villanueva asegura estar preparado para sacar provecho del chance que se le presenta y que pudiera representar el mejor que vaya a tener en su carrera, ya que se lo da una organización que está en pleno proceso de reconstrucción y que busca las piezas indicadas para configurar, a futuro, un consistente staff de pitcheo.

El primer paso del dominicano en ese sentido fue positivo, pues en su primera presentación de la campaña trabajó seis entradas y dos tercios, en las que aceptó seis hits y una carrera, ponchó a seis y dio dos bases por bolas. Al momento de salir había dejado el juego en ventaja de su equipo, pero el bullpen se la arruinó y no tuvo decisión.

“Es importante comenzar bien, aunque creo que es algo más importante para los fanáticos y para el front office, porque yo sé lo que puedo hacer, no soy ningún niñito. Sé que mientras esté saludable puedo competir”, dijo Villanueva.

El derecho decidió firmar con los Cachorros durante el receso entre temporadas, por la oportunidad, aunque sin garantías, que éstos le ofrecían para ser abridor.

Las puertas para ingresar a la rotación del equipo se le abrieron durante el spring training, cuando se lesionó Matt Garza y Scott Baker, quien viene de una operación en su codo derecho, no se mostró del todo recuperado para iniciar la temporada.

“Estoy bien contento por esto, aunque obviamente uno no quiere que sea de la forma que pasó, lesionándose Garza y Baker, pero esas cosas pasan y uno tiene que responder por el equipo”, expresó el derecho de  29 años de edad.

Durante el spring training, Villanueva inició seis encuentros y aunque tuvo marca negativa de dos derrotas sin victorias, su efectividad fue de 3.57 en 22 entradas y dos tercios de labor, en las que ponchó a 15 hombres

Ya con 28 años de edad y tras transitar por altos y bajos en su carrera, el dominicano ha aprendido unas cuantas lecciones que le han servido para llegar a este momento con mayor madurez y sentido de responsabilidad.

“El que le den mucho palo a uno sirve para que uno aprenda. Yo antes tenía una idea de lo que era pitchear, pero no como ahora. Creo que los dos años que duré en la Liga Americana, en la División del Este -con los Azulejos de Toronto-, que es una división difícil, me preparó para esto, para los momentos de presión, porque uno yendo a pitchear al Yankee Stadium o para Boston aprende, porque la mística es diferente”, dijo Villanueva, quien agregó: “Todo eso creo que ayudó mucho a la mentalidad positiva, a la mentalidad de guerrero que uno adquiere con los años y que es algo que no se compra. Si yo no hubiera pasado por todo lo que pasé, tal vez no hubiera llegado a donde estoy ahora”.

En ese proceso de desarrollo, el dominicano también ha experimentado algunos cambios en su plan de juego y en su repertorio. Esas variaciones, según asegura, le han servido para mejorar como lanzador.

“Uno es como un perro viejo, pero con trucos nuevos. En los dos últimos años he estado tirando la recta con un poco más de movimiento. Antes solo la lanzaba de cuatro costuras, ahora he estado utilizando más la de dos costuras y eso me ha ayudado para que me den más rollings, aunque como quiera yo soy más un pitcher de flies. Pero esos cambios me han ayudado a tener el conteo de pitcheos bajito”, dijo.

Aunque su tiempo pudiera ser limitado dentro de la rotación de iniciadores de los Cachorros, el dominicano no se preocupa por el futuro, sino en lo que tiene qué hacer en el presente, ya que es ese tiempo el que determinará su función en el mañana.

“Uno nunca sabe cuándo la oportunidad venga, pero una cosa que me dijo mi papá es que uno se tiene que preocupar por su trabajo y que los demás se preocupen por el de ellos.  Mi trabajo es darle siempre el dolor de cabeza al equipo para cuando tengan que tomar ese tipo de decisión -cuando regresen Garza y Baker- no hacérselas fácil, por lo menos no del lado mío”, expresó.

En ese sentido, Villanueva tendrá hoy un nuevo chance para irse afianzando en la rotación de los Cachorros. Esta tarde se enfrentará a los Gigantes de San Francisco, organización con la cual firmó para el profesional en el 2002.

Publicado en Espndeportes.com


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Un difícil arranque para Jesús Montero

Chicago.- Burul es una palabra de origen árabe y que no tiene ninguna correspondencia con el folklore venezolano, pero si usted menciona ese vocablo en Guacara lo más seguro es que lo asocien como una persona allegada a la familia del grandeliga de los Marineros de Seattle, Jesús Montero.

El receptor fue bautizado con ese sobrenombre, que en un primer momento le fue adjudicado a su padre y que le fue transferido a él desde el 28 de noviembre de 1989, cuando nació en la mencionada localidad del estado Carabobo.

Por eso es más factible que logré captar la atención de Jesús Montero si lo llama por ese apodo -que es reservado para las personas más cercanas a él, por lo que ni sus compañeros de equipo lo conocen-, que por su propio nombre.

“Si alguien me llama Burul por aquí es porque tiene que ser guacareño o venezolano, porque es muy difícil que alguien por aquí me llame Burul”, dijo el careta en su renciente visita al U. S. Cellular Field de Chicago. “Es algo que se ha hecho muy famoso y aunque no sé que significa es algo especial para mí”, agregó.

El venezolano, sin embargo, no necesita de su apodo para hacerse notar y destacar en las mayores, en donde esta temporada ha recibido la responsabilidad de ser el catcher titular de los Marineros, luego de haber sido el suplente de esa posición en el 2012, su primer año completo en Grandes Ligas.

El inicio de esta campaña, sin embargo, no ha sido del todo favorable para Montero, quien ha tenido inconvenientes para mostrarse efectivo detrás del home, donde ha enfocado la mayor parte de sus energías y concentración, debido a la responsabilidad que le fue entregada.

“No ha sido fácil en los últimos días, pero he estado enfocado en hacer el trabajo para que el equipo gane. Eso es lo que he estado tratando de hacer ahorita”, expresó el venezolano, quien con respecto a las exigencias de su posición agregó: “Cada pitcheo, cada momento, cada cosa que pasa en el juego siempre tiene que ver con el catcher. No es fácil cargar con todas las expectativas y con todas exigencias que tiene uno como catcher, por eso uno tiene que estar lo más calmado posible para tratar de ganar de los juegos, de llamar cada pitcheo; por tratar de hacer lo mejor posible para los pitchers, para que se sientan cómodos en el montículo. Uno tiene que estar fuerte mentalmente para estar listo todos los días”.

En una semana y media de temporada, a Montero le han salido cinco hombres el robo y los cinco han tenido éxito, un aspecto en el que espera ser mejor esta campaña, luego de que en el 2012 le estafaran 54 almohadillas en 65 intentos.

El esfuerzo que está realizando en su defensa ha impactado en su productividad ofensiva, en la que también registra un lento arranque de campaña, al tener tan solo cuatro hits en 30 turnos al bate, aún a la espera de su primer extrabase de la temporada, en la que tiene una carrera remolcada.

Pero acerca de su situación ofensiva Montero no se preocupa mucho, pues sabe que ese es el aspecto fuerte de su juego y que pronto van a comenzar a salir los batazos, especialmente al contar este año con una menor carga de responsabilidad que en el pasado. Esto debido a la presencia de figuras de mayor experiencia en la alineación del equipo.

“Ahora que tenemos a unos cuantos veteranos en el equipo, como Raúl (Ibáñez), Michale Morse, Jason Bay, Kendrys Morales, que son bateadores buenos y que han jugada pelota por mucho tiempo, nosotros los novatos como (Justin) Smoak, (Kyle) Seager, (Dustin) Ackley y yo estamos más tranquilo, más relajados, podemos jugar la pelota más tranquilo. El año pasado todo el peso era de nosotros y era un poquito más difícil la cosa”, dijo Montero.

Publicado en el diario Líder en Deportes


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Pablo Sandoval le saca provecho a la experiencia

Chicago.- Los números, los resultados en el beisbol no lo dicen todo, aunque sin duda son determinantes y significativos.

 

Pero en el caso de este inicio de campaña que registra Pablo Sandoval, sus estadísticas ofensivas no son el fiel reflejo de cómo se siente con el madero.

 

Sandoval comenzó la jornada de este sábado como el segundo mejor bateador de los Gigantes de San Francisco, con promedio de .324 –solo superado por los .341 de Ángel Pagán, y como el máximo impulsador del equipo, con nueve carreras. Aun así el antesalista expresa que esos registros positivos no son muestra de cómo se siente en la caja de bateadores.

 

“Uno sabe cómo es el nivel de uno. He estado un poco perdido en el home plate, sobre todo bateando a la zurda. He pelado muchos pitcheos que yo sé que le doy con contundencia”, dijo el venezolano, quien en estas dos primeras semanas de la campaña tiene seis hits en 11 turnos con hombres en posición anotadora.

 

Esa situación ha llevado a Sandoval a tomar jornadas extras de bateo y a corregir algunos aspectos de su mecánica.

 

“Él siempre quiere ser mejor, no le gusta fallar. Hemos estado trabajando con algunas cosas en su swing, en sus manos para que se sienta más cómodo y entonces pueda dar más”, explicó Hensley Meulens, coach de bateo de los Gigantes.

 

Sandoval adjudica a la experiencia que ya tiene en Grandes Ligas, donde está por sexta campaña, los buenos números que hasta el momento presenta y que van acorde con lo que históricamente ha hecho para el inicia de cada temporada. Y es que el venezolano es un pelotero que de por vida tiene promedio al bate de .325, en el primer mes de acción de cada año.

 

“Creo que la experiencia le sirve a uno, porque cada día uno aprende cosas nuevas, ya uno se va haciendo veterano y he aprendido muchas cosas del bateo. Todos los años que he jugado han sido diferentes, pero ya uno conoce a los pitchers y eso lo ayuda a uno a la hora de batear”, dijo el tercera base, quien hoy llegó a siete juegos consecutivos conectando de hit.

 

Las molestias que sufrió en su codo derecho, durante el spring training, son tan solo uno de los factores que sacaron de su ritmo ofensivo a Sandoval, quien por esos problemas perdió prácticamente las dos últimas semanas de los entrenamientos.

 

Al venezolano, sin embargo, no le gusta poner excusas y por eso, así como por su fiebre y deseo de ganar todos los días, decidió evitar la inminente operación a la cual se tiene que someter para limpiar las astillas de huesos que hay en su codo. Esto corriendo el riesgo de que en cualquier momento de la campaña se recrudezcan las molestias y tenga que parar para ser intervenido quirúrgicamente.

 

“Si llega a pasar lo de la operación durante la temporada perdería como cinco semanas nada más. Tomé la decisión de no hacerla, porque quería comenzar la temporada con el equipo, ya que este es un año muy importante para nosotros, ya que tenemos que seguir jugando nuestra pelota para defender el título del año pasado”, expresó el Sandoval.

 

Comenzar la campaña con el equipo le permitió también tener el honor de hacer el lanzamiento inicial del primer juego de los Gigantes en su estadio, el AT&T Park, algo que desde luego el no quiera perderse.

 

“Fue un honor el hacer un primer lanzamiento en un juego de Grandes Ligas. Fue un placer  y un sueño cumplido, porque eso era algo que yo quería hacer”, dijo el tercera base, quien fe figura determinante en la conquista del segundo título mundial de San Francisco, en los últimos tres años.

 

El venezolano fue el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, en la que los Gigantes barrieron en cuatro juegos a los Tigres de Detroit.

 

Sandoval asegura que pese a toda la atención y mejoras que hicieron otros conjuntos en su división, como sus archirrivales Dodgers de Los Ángeles y los Cascabeles de Arizona, los Gigantes siguen siendo el equipo a vencer en la División del Oeste de la Liga Nacional.

 

“Nosotros siempre somos la cenicienta y siempre terminamos ganando. Nosotros venimos a hacer nuestro trabajo. No nos dicen que vamos a ganar este año tampoco, pero espero que sea al final de la temporada que se vea eso. Nosotros en los momentos chiquitos es que nos volvemos grande”, expresó Sandoval, el gigante de San Francisco.

Publicado en Espndeportes.com

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