Chicago.- Cuando no se es un pelotero de jerarquía, ni de mucha trayectoria en Grandes Ligas se está sujeto a los designios de aquellos que si tienen cierto estatus y experiencia en el máximo nivel.
Debido a esa ley no escrita a José Lobatón le han impuesto algunas restricciones dentro de los Rays de Tampa Bay.
El receptor venezolano, adicto a los helados, le han controlado la dosis de sus gelatos. Una cuestión que comenzó como una prevención por parte de su propio compañero, Luke Scott, y que después contó con el aval del resto, solo por fastidiarlo.
“El año pasado me la pasaba comiendo mucho helado en el estadio, en el clubhouse, entonces uno de los muchachos (Luke Scott) me dijo: “oye, no quiero que tu vayas a engordar. El helado ese te hace mal”. Yo le dije que si yo trabajaba lo suficiente el helado no me iba a engordar ni nada, pero entre los muchachos quedaron que no me iban a dar más helados en el estadio. Entonces pasó cierto tiempo, como un mes, y se pusieron de acuerdo para que cada vez que yo diera jonrón me iban a servir un helado”, contó Lobatón en su última visita a Chicago, en la que tuvo ración doble, ya que conectó dos cuadrangulares en la serie de tres encuentros.
La adicción del careta por los helados data de su infancia, en la que hasta su madre le advertía de lo dañino que podía ser para su organismo el abuso de comer tantos helados, por lo que en ocasiones, más allá de sus propias limitaciones económicas, le restringía a José su preciado placer.
“De pequeño me gustaba pero a mi mamá no y era nada más que los fines de semana, cuando teníamos dinero para ir al centro a comprar helado. Pero como a veces durábamos tantos días sin comer helado, ya que no teníamos el dinero para comprarlo, cuando comía quería comerme dos o tres. Una vez hasta lo aburrí, porque lo comí tanto que me cayó mal”, contó el venezolano.
Ahora que el dinero no es problema para que Lobatón se dé su gusto y compre sus gelatos Talenki, con sabor a coco, solo tiene la limitante que le han impuesto sus compañeros y que no solo va con su producción de cuadrangulares.
“Este año en el spring training di un jonrón, pero en ese mismo juego dejé ir una bola y prácticamente eso sirvió para que el otro equipo hiciera un rally. Entonces no me dieron el helado por eso. Si doy un jonrón y hago algo malo a veces no me lo dan, por eso siempre trato de que me lo den apenas llegué al clubhouse”, contó el receptor, quien en lo que va de campaña ha disparado dos cuadrangulares, uno de ellos bateando a la derecha, el primero que da en Grandes Ligas desde ese lado del home plate.
El poco tiempo que a veces tiene para comerse su helado cada vez que conecta un jonrón no es del todo un inconveniente para el venezolano, a quien no le gustan esos con sabor a dulce de leche.
“Depende del momento, porque la vez pasa yo creo que fui el primer bateador del inning y no había out. El helado prácticamente al yo sentarme ya lo tenían servido, aunque no me lo comí completo en eso momento, me lo comí hasta la mitad, pero ya en el siguiente inning me lo terminé de comer”, explicó, para luego completar: “Esta vez cuando llegué ya había un out y mientras me cambiaba y todo eso los muchachos me dijeron que no me iban a dar el helado, porque estaba bastante frío, mejor un chocolate caliente. Yo les dije que quería mi helado, que no me importaba que estuviera frío. Pues me dieron mi helado, pero me lo comí el inning siguiente”.
Para Lobatón todo estos que ha estado envuelto en su gusto con los helados es algo simpático, una tradición más dentro de un equipo caracterizado por hacer cosas fuera de lo común.
“Me gusta todo lo que el equipo inventa, porque inventa demasiadas cosas y te hace sentir como confiado. Para mí esto del helado es una tradición y todo el mundo tiene que ver con eso”, dijo Lobatón.
Nota publicada en el diario Líder en Deportes